domingo, 9 de noviembre de 2008

¿YO SOLO SE QUE NO SE NADA?

Le apostaría a que la mayoría de nosotros hemos escuchado la frase “yo solo sé que no sé nada.” Además de esto, le apostaría a que la hemos escuchado como para decir cosas como “No estoy seguro,” o como “solo estoy seguro de una cosa: de que no sé y no estoy seguro que opinar al respecto de esto.” En este tipo de situaciones es cuando comúnmente se hace uso de la frase del viejo maestro Sócrates: “YO SOLO SE QUE NO SE NADA.” Así es como parece usarse esta frase, con la mera intención de señalar la incertidumbre que uno tiene acerca de algo. Sin embargo, esta frase encierra un significado mucho más profundo, elegante e interesante.

“YO SOLO SE QUE NO SE NADA”

Muy bien. Entonces yo solo sé que no sé nada. Pero si yo sé que no sé nada, entonces al menos sé una cosa: ¡sé que no sé nada! Pero quien no sabe nada pues…no sabe nada. Ni siquiera puede saber el hecho de que no sabe nada. De lo contrario sabría algo. ¿No? Pero como puede ser que la única cosa que sepa es que no sé nada. ¡Eso no puede ser! Si digo que “no puedo estar seguro de nada” seria como decir: estoy seguro de una sola cosa en el mundo, y esa cosa es que no estoy seguro de nada. Bueno…de ninguna otra cosa estoy seguro más que de lo que dije antes (ósea que no estoy seguro de nada).

Bueno…la idea es esa. Todo ese enredo verbal que acabo de invocar es producto natural de una paradoja, y Sócrates pretendía mostrarnos un ejemplo más de una paradoja a la cual nos lleva nuestro lenguaje y nuestro uso de la razón (existen otras paradojas). Para mí las lecciones son dos: 1) Nuestro lenguaje tiene esta extraña propiedad de crear paradojas; y eso no debe olvidarse. 2) Es imposible no saber nada. Así que el escepticismo y la idea de que nadie tiene la verdad y que yo tampoco puedo tenerla es simplemente falsa, ya que no puedo estar seguro de que no estoy seguro de nada. La certidumbre siempre es una opción. ¡Gracias Sócrates!

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